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Excursion a Los Ancares 23 a 26 julio 2020

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Excursion a Los Ancares 23 a 26 julio 2020

Acabamos de regresar de pasar cuatro días estupendos en Los Ancares, uno de esos paraísos naturales remotos que aún quedan en nuestro país. A caballo entre las provincia de Lugo y León, estas sierras albergan una singular fauna con presencia de lobo y oso pardo, además de una buena selección de aves interesantes. Esta excursión la teníamos planificada el pasado mes de mayo, pero la crisis del coronavirus nos obligó a cancelarla. Como no queríamos dejar pasar más tiempo sin conocer estos parajes nos animamos a incluirla en el programa alternativo especial de minigrupos, diseñado para tomar aire puro y volver a retomar el pulso de la naturaleza tras las duras semanas de confinamiento que nos ha tocado vivir.

Comenzamos saliendo de Madrid a la hora prevista, para llegar a Piedrafita do Cebreiro a las 11:30 h. donde nos reuniríamos con la mitad del grupo para iniciar todos juntos el breve viaje que nos llevaría al centro de visitantes de Degrada, punto de referencia para los viajeros que visitan este parque natural. Tras realizar nuestro picnic a la sombra de los árboles del propio centro, comenzamos una ruta que nos llevaría al pie del pico de los Tres Bispos. Pronto nos dimos cuenta que el calor haría mella en nuestras intenciones y tan sólo la mitad del grupo pudo recorrer los 5 kilómetros hasta nuestro destino en la campa de los Tres Bispos. Desde este punto teníamos una magnífica vista del pico del mismo nombre y de Os Penedois. En el camino apenas vimos aves... un par de busardos ratoneros, tarabillas comunes, agateador común, herrerillo capuchino, carbonero garrapinos, currucas zarcera y rabilarga, arrendajo... con el calor que hacía teníamos pocas esperanzas para detectar la cada vez más rara perdiz pardilla. Lo que sí vimos en abundacia fueron mariposas. Aquí os dejamos un ejemplo de algunas especies observadas precisamente en los momentos de más calor del día.

Aunque se puede considerar como extinguido en Los Ancares, el urogallo aún mantiene vivo su recuerdo en estos parajes

Argynnis aglaja

Apatura iris

Lycaena virgaureae

Issoria lathonia

Satyrium acaciae

Un corzo salió a nuestro paso... eso sí, sin abandonar la sombra

Ejemplar de Onychogonphus uncatus identificado por el negro apéndice inferior

Busardo ratonero

Erebia palarica... no esperábamos encontrarla allí

Ochlodes sylvanus

Argynnis aglaja

Argynnis paphia

Mellicta athalia

Melanargia lathea

Os Penedois (centro) y pico Tres Bispos (derecha)

Pluma rectriz de chocha perdiz encontrada durante la ruta e identificada por Oscar Llama... Gracias Óscar!

Anocher desde el mirador del Hotel Piornedo

Tras realizar los casi 10 kilómetros de nuestra primera ruta en Los Ancares, gran parte de ella bajo un sol abrasador, pusimos rumbo a Piornedo donde nos alojaríamos las tres noches siguientes en el Hostal Piornedo, un establecimiento muy recomendable tanto por sus instalaciones como por su ubicación.   

Nos levantamos por la mañana envueltos en una densa niebla que presagiaba un día complicado en la montaña. Afortunadamente fue tan sólo un espejismo pues apenas habíamos terminado de desayunar el día comenzó a aclarar hasta quedar completamente despejado. Nuestro primer día completo en Ancares lo dedicaríamos en parte a buscar perdices pardillas en las campas, collados y brezales de la ruta al pico Cuíña. Para ello habíamos decidido realizar una ruta a pie hasta la base de este pico, partiendo desde el mismo parking de Porto de Ancares. En total serían unos 7 kilómetros entre ida y vuelta sorteando alguna pedrera y un desnivel de unos 300 metros. En la ida nos acompañaron multitud de acentores comunes, alguna tarabilla común y poco más. Varios rebecos pastando y alguna que otra cabra montés salieron a nuestro paso en un par de ocasiones. Al llegar al collado previo al pico, los participantes más atrevidos se animaron a realizar el ascenso y coronar el Cuíña mientras otros nos dedicábamos a escudriñar las laderas tapizadas de ralo brezo en busca de "pardas". Alguna alondra común y varios bisbitas alpinos fue todo el bagage ornitológico antes de iniciar el descenso al parking del puerto. La vuelta fue mucho más animada con la observación de una hembra de aguilucho pálido acosada por un cernícalo vulgar, mientras que añadimos a la lista águilas calzada y culebrera, así como un par de buitres leonados.

Rebeco

Los tres valientes que coronaron el Cuïña, ya en el tramo final de bajada

Poco después detectamos la presencia de un precioso macho de roquero rojo que decidió permanecer en la zona alta de un roquedo cercano... unos pasos más adelante un joven de cuco, probablemente sus padres adoptivos no andaban lejos de allí, sospechando que no podían ser otros que alguno de los numerosos acentores comunes que poblaban el brezal. 

Macho de roquero rojo

Joven de cuco común

El Pico Cuíña y las laderas de brezo que rastreamos en busca de las pardas 

Después de reunir al grupo tras la bonita ruta de ascenso al Cuíña dimos buena cuenta de nuestras viandas en las mesas de picnic junto al aparcamiento. Aunque el sol apretaba de lo lindo una fresca brisa nos hizo llevadero el no disponer de sombra durante el almuerzo. Tras la comida y una merecida parada para tomar café en nuestro hotel, partimos hacia el denso robledal de Vilarello y el río Ortigal. Una vez rellenadas nuestras botellas del agua fresca de una de las numerosas fuentes de la zona realizamos un paseo para tratar de localizar (sin mucha suerte) picamaderos negro. Pocas aves de nuevo debido al calor de las horas centrales del día, aunque nuevamente las mariposas salieron al rescate.

Issoria lathonia

Polygonia c-album

Melanargia galathea

Argynnis paphia

Lycaena virgaureae

El momento ornitológico de la tarde lo protagonizó un abejero europeo posado a escasos metros de la carretera, precisamente cuando dábamos por terminada nuestra jornada de campo y nos dirigíamos de vuelta a Piornedo para concluir el día visitando el conjunto monumental de sus famosas pallozas

Abejero europeo

Pallozas de Piornedo

Más pallozas... 

Después de finalizar el día entre pallozas y colirrojos tizones regresamos al hotel para una ducha rápida y tomarnos una cerveza antes de la cena.

Desde que diseñáramos nuestro itinerario final de esta excursión hace semanas, intuíamos que nuestro tercer día de excursión sería el más prolífico en cuanto a observaciones de especies interesantes... y así fue. Comenzamos el día con un paseo antes del desayuno (sin niebla esta vez) por los alrededores de nuestro hotel que nos ofreció observaciones de calidad de bisbita arbóreo, camachuelo común, oropéndola, arrendajo, varios escribanos cerillos, chova piquirroja y buenos números de zorzal charlo. Los vencejos y las golondrinas comunes daban buena cuenta de los primeros insectos voladores. También antes del desayuno pudimos ver un par de picos picapinos, mientras que a lo lejos se oían algunas de las muchas currucas capirotadas que habitan estos montes. 

Macho de escribano cerillo

Zorzal charlo... uno de los muchos que se alimentaban en los campos recién segados

Para nuestro tercer día en Ancares habíamos ideado una ruta con numerosas paradas estratégicas y algunos paseos cortos, sin esta vez forzar demasiado las piernas. Comenzamos la mañana con un breve intento de localizar oso poco antes de coronar el puerto. Pero los únicos animales que se dejaron ver de nuevo fueron los rebecos. En la parte más alta de la carretera, justo en el cruce de caminos hacia el puerto y Balouta, pudimos observar sendas familias de alcaudones dorsirrojos y camachuelos... sobre todo éstos nos tuvieron en jaque un rato hasta que al fin vimos razonablemente bien a alguno de los jóvenes y fugazmente a un macho en dos ocasiones. 

Escribano cerillo

Joven de camachuelo común

Macho de Alcaudón dorsirrojo (gracias Javier!)

La siguiente parada sería en el pequeño pueblo de Balouta para remontar parte del río Santadores, desde donde observamos muy bien un ejemplar adulto de águila real y otro de culebrera europea prácticamente al mismo tiempo. El sol comenzaba a ascender y calentar los prados, creando las tan ansiadas térmicas por las rapaces. Por nuestra parte, buscábamos la sombra de nuevo. Una vez más, las mariposas y otros insectos comenzaron a reclamar nuestra atención poco antes de proseguir nuestro itinerario y atravesar el cañón del Rao.

Pyronia tithonus

Águila real

Carabus auronitens mostrando sus increíbles iridiscencias metálicas 

Bisbita arbóreo

Después de un par de paradas en el sorprendente desfiladero creado por el río Balouta (Rao) y de internarnos en la provincia de León, llegamos al mirador del Balouta donde decidimos hacer nuestro picnic aprovechando que sus mesas estaban cubiertas, proporcionándonos la sombra que necesitábamos en ese momento. Eran los peores momentos del día... al calor se le unía la falta de actividad en el campo por lo que decidimos darnos una tregua en el pequeño parque a la entrada de la aldea de Rao. A la sobra de cuatro castaños centenarios pasamos una hora esperando a que el sol bajara algo su intensidad. En nuestra espera por supuesto seguíamos con los prismáticos pegados a los ojos (¡los que aún los manteníamos abiertos!). Así estuvimos muy entretenidos con un par de familias de papamoscas grises, varios pardillos comunes, un abejero europeo, colirrojos tizones, petirrojos y un elenco de aves comunes rematado por la presencia de un pito real ibérico que reclamaba de manera incesante, aunque finalmente no se dejó ver. 

Joven de papamoscas gris

Adulto (arriba) y joven (abajo) de papamoscas gris

Después del obligado receso en la hora de la siesta, regresamos a Balouta para tomar café y continuar seguidamente con nuestro plan de la tarde. Realizaríamos posteriormente dos paradas con sendos paseos, uno desde la braña de Pan do Zarco, donde vimos un nuevo ejemplar de abejero europeo, esta vez posado en un prado, así como numerosos zorzales charlos, y otra en las inmediaciones del cortín de Muria, que también nos permitió acercarnos a la peña conocida del mismo nombre y donde tratamos de observar roquero rojo. No hubo suerte con el roquero pero sí vimos un impresionante abejero europeo que nos sobrevoló durante unos minutos, una bonita culebrera europea y varios aviones roqueros, los únicos que veríamos en los cuatro días de viaje. 

Aglais urticae

Satyrum sculi

Abejero europeo

Culebrera europea

Vista desde las inmediaciones de Pan do Zarco

Cortín de Murias

El cuarto día amaneció nuevamente despejado... y caluroso. Apenas eran las 9 de la mañana y ya andábamos buscando la sombra. Para este último día teníamos previsto realizar una breve ruta de 7 kiómetros entre ida y vuelta al paraje de Camporredondo, en la ruta de ascenso al pico Mustallar, el punto más alto de la provincia de Lugo. Para ello comenzaríamos a pie desde el mismo hotel sin necesidad de tomar los coches para salvar los cerca de 300 metros de desnivel que separan este bonito paraje de Piornedo. Pocas novedades en cuanto a especies de aves observadas, aunque sí pudimos ver nuestros primeros mosquiteros comunes y currucas mosquiteras de la excursión, y también nos entretuvimos con un escribano montesino. Las currucas capirotadas no cesaban de marcar sus territorios mientras sus cantos se mezclaban con los más discretos de las mosquiteras, dándonos la oportunidad de comparar ambos in situ. También nos aguadaban un par de especies nuevas de mariposas y una observación de un macho de camachuelo común. De regreso al pueblo, un milano negro puso el punto y final a cuatro días magníficos de NATURALEZA en mayúsculas, aunque después de haber sufrido el rigor del verano y las consecuencias de las altas temperaturas y la consecuente inactividad en la fauna local. ¡Volveremos en primavera!

Cancela de madera junto al Hotel Piornedo

El El bello paraje de Camporredondo, en la subida al pico Mustallar

Apatura Iris

Apatura Iris

Ochlodes sylvanus

Leptotes pirithous

Detalle del campanario de la ermita de San Lorenzo (Piornedo)

Milano negro

El El grupo junto al Hotel Piornedo en nuestro último día de excursión... ¡gracias a todos por hacer posible esta excursión!

 

AGRADECIMIENTOS: Muchas gracias a Xabier Vazquez Pumariño y Javier Fernández por sus sugerencias e información acerca de itinerarios y mejores lugares para observar la fauna de este precioso rincón tan poco conocido de nuestra geografía. A buen seguro regresaremos...